University of Texas at Austin
Celebrating the Life

Sobre el AHPN


Historia de la Policía Nacional

Las raíces de la Policía Nacional (PN) de Guatemala se encuentran en el gobierno de Justo Rufino Barrios que, en el año 1872, formó una pequeña fuerza dedicada a vigilar y proporcionar seguridad a la ciudad capital. Cinco años más tarde, aquella entidad fue elevada al estatus de batallón. En el año 1881, diez años después de la Revolución Liberal en Guatemala, la policía comenzó a cobrar importancia a nivel nacional al integrarse al moderno cuerpo militar que comenzaba a surgir en esa época. Esta tendencia se mantuvo durante la prolongada dictadura de Manuel Estrada Cabrera, de 1889 hasta 1920. Esta conexión entre la policía y el aparato militar se consolidó aún más durante la dictadura de Jorge Ubico en los años 1930s y principios de los 1940s. Una ley promulgada el 24 de septiembre de 1935, por ejemplo, estipuló que “Formando parte de la fuerza armada la Policía Nacional, a los miembros que sirven en dicho cuerpo se les conmutará como servicio militar efectivo, el que presten en la mencionada institución siempre que hubieren cumplido, previamente, con el deber de inscribirse en el Ejército.” Fue durante este período también que la PN comenzó a velar por el cumplimiento de las leyes que forzaban a los campesinos a trabajar en las obras de construcción del estado y en plantaciones privadas.

El derrocamiento del régimen de Ubico por las fuerzas democráticas de la Revolución de Octubre de 1944 abrió el camino a una reestructuración del gobierno con amplia participación civil. Entre otros cambios que se dieron fue un acuerdo que entró en vigor el 15 de noviembre de 1944 que cambió el nombre de la Policía Nacional a “Guardia Civil” como parte de una serie de esfuerzos que buscaban revertir la naturaleza represiva que el cuerpo había asumido durante las anteriores dictaduras. El derrocamiento en 1954 del segundo gobierno de la Revolución de Octubre, el de Jacobo Arbenz, puso fin a los “diez años de primavera”. Igualmente puso fin a la existencia de la Guardia Civil y los esfuerzos del estado guatemalteco en materia de moderación policial.

Después de 1954, ya con el trasfondo de la Guerra Fría, la reconstituida Policía Nacional se dedicó cada vez más a la represión, y la línea divisora entre el aparato policial y el aparato militar lucía cada vez más borrosa. En el año 1961, la policía se integró a la red internacional INTERPOL, por medio de la cual las fuerzas policiales de 67 naciones frecuentemente intercambiaban información para dar con el paradero de “subversivos comunistas”. La ayuda de las administraciones de John F. Kennedy y de Lyndon B. Johnson contribuyó a modernizar aún más las estructuras de control de la policía, especialmente con el mejoramiento de su capacidad de comunicaciones por radio. Estos mejoramientos contribuyeron a construir la base para una Policía Nacional vinculada íntegramente a la represión estatal durante los 36 años del conflicto interno armado que, entre 1960 y 1996, acabó con la vida de 200 mil personas y generó más de un millón de desplazados de guerra.

Debido a su conexión con las violaciones de derechos humanos durante el conflicto armado, la Policía Nacional fue disuelta a raíz de los Acuerdos de Paz de 1996 y reemplazada por la institución que actualmente ocupa esa lugar, la Policía Nacional Civil.

Antecedentes del Archivo

Los documentos de la Policía Nacional de Guatemala que hoy día forman parte del Archivo Histórico de la Policía Nacional (AHPN) fueron descubiertos fortuitamente en julio de 2005. La policía y el gobierno habían negado la existencia de dicho archivo durante muchos años, sobre todo durante el período en los años 1990s de investigaciones de las comisiones de la verdad de Naciones Unidas y de la Iglesia Católica. Aún así, en junio del 2005, una explosión masiva en un centro de almacenaje de municiones en la base militar Mariscal Zavala en Ciudad Guatemala contribuyó a aumentar el temor que otros alijos de armas escondidos podían, de manera similar, explotar y causar estragos en los barrios aledaños.

Por lo tanto, oficiales de la Procuraduría de los Derechos Humanos de Guatemala (PDH) se dieron a la tarea de realizar una inspección de la antigua sede de la Policía Nacional en la zona 6 de la capital. Allí, dentro de un edificio abandonado descubrieron muchos cuartos con documentos apilados del piso hasta el techo. Se trataba de los archivos de la Policía Nacional con documentos que se remontan a la primera década de la existencia de la policía en Guatemala en 1882. Hasta cada rincón del edificio, invadido por ratas y cucarachas, se encontraban cientos de miles de documentos, tales como cédulas de identificación, placas de vehículos de circulación, fotografías, y libros de policía. Con el descubrimiento posterior de unos seis millones de documentos de la Policía Nacional en otras regiones del país, el conjunto de documentación en poder del AHPN se elevó a aproximadamente 80 millones de folios, o casi ocho mil metros lineales de documentos. Esta colección representa el repositorio de documentos más grande que jamás haya sido puesto a la disposición de investigadores de derechos humanos.

Posteriormente al descubrimiento, la oficina de la PDH asumió la custodia del Archivo, hasta el 1 de julio de 2009, cuando se dió el traslado del AHPN al Ministerio de Cultura y Deportes.  Actualmente, el AHPN esta bajo la dirección del Archivo General de Centroamérica (AGCA), el archivo nacional de Guatemala. 

Labor del AHPN

El equipo del AHPN ha trabajado arduamente desde el año 2005 para preservar, digitalizar, y catalogar el contenido del Archivo. Ya en mayo del 2011, habían logrado procesar 12.5 millones de documentos, principalmente aquellos que corresponden a los años más duros del conflicto armado, 1975 a 1985. Aparte de esta actividad archivística, el AHPN se esta convirtiendo rápidamente en un actor fundamental y agente catalizador en los juicios contra aquellos que cometieron abusos a los derechos humanos durante el conflicto armado y está activamente facilitando el proceso de hacer memoria histórica en Guatemala. Actualmente el Archivo es consultado por entidades tales como el Ministerio Público, la Procuraduría de los Derechos Humanos, y otras organizaciones que trabajan en favor de los derechos humanos. El AHPN también apoya activamente la recuperación de información para amigos y familiares de los desaparecidos y los asesinados al proporcionarles documentos pertinentes y asesoría profesional. 

Colaboración entre AHPN y UT Austin

Es un honor para la Universidad de Texas en Austin poder colaborar con AHPN y servir como repositorio en línea y de acceso universal para toda la colección digitalizada del Archivo. Este sitio Web creado por UT, que hasta la fecha integra más de 10 millones de imágenes digitalizadas por AHPN, es una pieza clave de una colaboración más amplia que fue formalizada en enero del 2011 con la firma de una carta de entendimiento entre el AHPN y UT Austin. Bajo los términos de dicho acuerdo, las partes se comprometen a intercambiar conocimiento técnico, a cooperar en materia de investigación, a fortalecer capacidades para las redes legales y académicas, y a organizar una conferencia académica acerca del AHPN.

En parte, la fuerza de esta colaboración se encuentra en las instituciones de UT Austin dedicadas a los derechos humanos en América Latina. El Instituto Teresa Lozano Long de Estudios sobre América Latina (LLILAS) es uno de los principales centros para el estudio de Latinoamérica en el país, y tiene estrechos vínculos a lo largo y ancho de la región. Entre sus profesores y estudiantes de posgrado, LLILAS alberga vasto conocimiento especializado sobre Guatemala. Al menos diez profesores afiliados a LLILAS incluyen a Guatemala como uno de los focos principales de sus investigaciones, entre ellos Charles R. Hale, Virginia Garrard-Burnett, y Arturo Arias, quienes son personas claves en este proyecto. Los tres han publicado extensamente sobre Guatemala, y tienen desde hace mucho tiempo amplios vínculos con instituciones académicas, de archivos, y de promoción de los derechos humanos en Guatemala. 

El Centro Bernard y Audre Rapoport de Derechos Humanos y Justicia en la Facultad de Derecho de la Universidad de Texas se especializa en el trabajo legal y académico en la intersección entre el ámbito académico y la defensa jurídica de los derechos humanos. Esta misión y su cuerpo de docentes lo posiciona idealmente para una colaboración duradera con el AHPN. Los tres principales dirigentes del centro han realizado investigaciones sobre la violencia de estado y los derechos humanos. Karen Engle ha publicado ampliamente sobre la jurisprudencia de los tribunales penales internacionales, Daniel Brinks ha escrito extensamente sobre la violencia policial y los sistemas judiciales en América Latina, y Ariel Dulitzky es miembro del Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas o Involuntarias de Naciones Unidas.

La Biblioteca Latinoamericana Nettie Lee Benson cuenta con más volúmenes de material sobre América Latina que cualquier otra biblioteca universitaria en Estados Unidos. El Sistema Bibliotecario de la Universidad de Texas cuenta con una fuerte especialización en archivos sobre derechos humanos, sobre todo por medio de su Iniciativa Documental de Derechos Humanos (HRDI). El Sistema, por ejemplo, recientemente colaboró con el Aegis Trust para establecer un marco digital para el Archivo del Genocidio de Rwanda.